Morado o violeta, el color que ya hemos olvidado

 


El Diario el País, publicaba hace días, un texto sobre las jacarandas y el movimiento del 8M. Donde se analizaba el contexto y los alcances a través del tiempo del movimiento Feminista y su radicalización.

No obstante, esa historia me recordó a un pequeño texto que intentaba escribir en una olivetti, lo hacía en una máquina de escribir. Porque ahí, podría tener una mayor concentración y la fantasía de ser escritor.  El texto lo he perdido, no llegaba a la cuartilla, errores ortográficos, una difícil compresión del movimiento, de las jacarandas y por supuesto el color violeta. En una búsqueda rápida en google, el buscador da como resultado:  el violeta tiende a ser un color más claro y más cercano al azul en el espectro de colores, mientras que el morado es un color más oscuro y cercano al rojo. 

Dando una descripción correcta, al menos la aproximación del movimiento feminista en México y en particular el centro del universo que es San Luís Potosí. El movimiento entró con mucha fuerza, con justicia, razón y con el apoyo de la población. Era una obviedad, no estar a favor de la justicia, era un reconocimiento que ellas mismas buscaron, necesitaban y se merecían. Hace años, el movimiento feminista llego a ser comparado con el movimiento del 68. En el imaginario colectivo se hablaba de la importancia del movimiento. Sin embargo, el Estado sigue siendo omiso, la justicia no ha llegado y el movimiento ha radicalizado la lucha social. Hoy hablamos más de la destrucción de inmuebles públicos y privados. La opinión de la sociedad se divide fuertemente en el apoyo o en su censura. Ya hemos olvidado las historias de mujeres reales, nombres reales, historias reales que no tienen acceso a la justicia.  Ese debería ser el objetivo; la búsqueda de acceso a la justicia y no quemar una puerta que será reconstruida con dinero público. Las instituciones nos sobreviven,  pero las acciones de estas, son realizadas por los hombres y mujeres. Son ellos, los hombres y mujeres del Estado quienes no cumplen su función, reinando la impunidad y la frustración de todos. El morado en su descripción se acerca más al oscuro. No existen suficientes jacarandas para recordarnos que su color se une al movimiento feminista como una bandera; simbolizando el derecho de ser reconocido como igual.


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